miércoles, 1 de abril de 2015

NO MAS "TETA"


No sé qué nombre se utiliza, en otros países, para referirse al “biberón”, pero a mi hija le encanta decirle “teta”. Ella desde bebé tuvo muy buen apetito. Cuando nació, no tuvo problemas para lactar y a diferencia de otras mamás, debo decir que doy gracias a Dios por haber podido suplir esa exigencia de mi niña, porque, como siempre dije, era una bebé de buenas encías.

Tampoco tuve problemas para destetarla. Recuerdo que a Romina comenzó a salirle los dientes como a los 7 u 8 meses, el detalle es que le salieron con toda la fuerza 2 dientes de arriba al estilo goofy. Así que imagínense lo que sentía al dar de lactar por aquellos días. El hecho es que, decidimos con un poco de temor, probar con otra leche y el famoso biberón; de esta manera Romina y el biberón se volvieron inseparables.

Desde aquellos días y hasta hace poco, me encantaba decirle: “Romina a la cama”, y ella con ojos un poco tristes decía: “¿y mi teta?, como si estuviera olvidando darle el fruto sagrado. En las mañanas, antes del cariñoso beso de buenos días, podía escuchar su susurro al lado de mi cama… “mamá, ¿me haces mi teta?”…extrañaré esos días.

Ella está en una edad complicada, algunos escritores la llaman “la primera adolescencia”, ya saben: El “yo quiero” y “a mí me gusta”, se volvieron sus frases favoritas. El detalle está en la gran pregunta…¿Hay algún problema con tomar el biberón a los 3 años?

Algunos dicen que está mal y otros piensan no hay ningún problema. A las madres primerizas estas cosas nos ponen mal, porque finalmente no sabemos qué es lo mejor para nuestro niño. Por eso, luego de haber leído algunos artículos, escuchado algunos consejos y finalmente orado para tomar la decisión correcta, me atrevo a escribir estos tres puntos que puedes tomar en cuenta al momento de decidir entre quitarle o no el biberón. Al menos a mí me dieron paz. 

PUNTOS A TENER EN CUENTA

1.- Es muy grande para tomar la leche en el biberón: Esta es una frase bastante común.  Es que en serio, es muy raro ver a un niño corriendo con sus amigos y regresar a casa a pedir el biberón. Pero, quién se incomoda con esto, ¿el niño?, o las personas a quienes no les gusta verlo.


2.- En otros países es normal: Creo que la crianza de los niños no tiene mucho que ver con culturas, sino más bien en cómo está creciendo el niño, ¿lo hace para sacar alguna ventaja? O solo le gusta porque se le hace más fácil. En mi opinión, solo debemos tener cuidado si es algún tipo de manía que los niños han adoptado para sacar alguna ventaja; por ejemplo, hace unos años conocí un niño que tenía cuatro años y su hermanito tres, ambos tomaban la mamadera (como decía la mamá), sin embargo, el de tres años solo lo hacía por las noches porque era cómodo para él ya que lo hacía echado en el mueble mientras miraba su programa favorito; mientras el mayor de cuatro años, lo hacía como berrinche para ser como un bebé, y lograr que mami no lo castigara al momento del baño. ¿Puedes notar el punto? Es fácil, solo debes mirar cómo y porqué tu niño desea tomar el biberón.

3.- Lo más importante.-  Debemos tener en cuenta un punto muy importante antes de juzgar a un niño, ninguno es igual al otro, todos son un mundo diferente por dentro, lo que es igual, es el sentir de los padres de querer hacer lo correcto en ellos. Pero un “principio correctivo” no funciona igual en todos. Finalmente en cuanto al biberón, creo que lo más importante es que, se tome toda la leche, no importa si quiere tomarlo en su vaso favorito, en una taza de adulto, o en su amado biberón.

En cuanto a la leche, agradezco que ella (mi hija) haya aprendido a tomar en taza y sienta que es una “chica grande”…pero sinceramente, extrañaré a mi bebé con su amado biberón en la boca.